Hoy en día, cada vez son más países los que prefieren la generación de energía solar y Latinoamérica tiene ventaja de esta tecnología de bajo costo y fácil instalación.
En América Latina, se han realizado reformas energéticas en los últimos años, logrando un desarrollo exponencial de las energías renovables sostenibles, especialmente la energía solar, que es la tecnología renovable más barata y accesible a nivel mundial.
Chile comenzó hace 7 años sólo con 11 megavatios de capacidad solar instalada, y ha avanzado con tanta rapidez, que lo ha posicionado cómo líder de la región, por sobre México y Brasil en cuanto a crecimiento, logrando una revolución solar con millonarias inversiones que incluyen biomasa, hidroeléctrica, eólica y un cuadro legal sólido para empresas nacionales y extranjeras.
Este rubro de energías renovables representó un 11,5 millones de empleos en todo el mundo en 2019, logrando que el rubro se extienda más ampliamente, sobre todo mediante la implementación de paneles solares fotovoltaicos (PV),representando el 33% de los puestos de trabajo en el mundo en energía renovable el año pasado.
La Agencia Internacional de las Energías Renovables, en su edición 2020, destaca iniciativas que prometen apoyar la educación y la formación de los trabajadores en el rubro, logrando una formación profesional, elaboración de planes de estudio, formación de profesores, tecnología de la información y comunicaciones, promoción de asociaciones público-privadas innovadoras y la contratación de grupos subrepresentados como las mujeres.
La positividad de este proceso y los beneficios que se obtendrán son totalmente innegables, teniendo en cuanta además, de que La Agenda de Recuperación Post-COVID tiene un ambicioso programa que puede crear hasta 5,5 millones de empleos más en los próximos tres años, iniciativa que permitiría al mundo seguir el camino de la creación de los 42 millones de puestos de trabajo en energías renovables que proyecta Global Renewables Outlook para 2050.